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Tragedias y elecciones: qué dice la investigación sobre cómo votamos después de una catástrofe

El accidente de Urda llega a un mes del 29-N. Qué sabe la ciencia política del voto tras una catástrofe: Achen y Bartels, Fowler y Hall, Healy y Malhotra, Tempi y Angrois.

Redacción Politizz 8 min de lectura

Situación a 31 de octubre de 2026, último día del luto oficial. Este texto no atribuye responsabilidades por el accidente de Urda, que investigan los organismos competentes, ni hace previsiones sobre el 29-N. No contiene datos de sondeos ni de Politizz.

El miércoles 28 de octubre chocaron dos trenes cerca de Urda (Toledo). Es el accidente ferroviario más grave en España desde Angrois, y ocurre a un mes de unas elecciones generales. En los días siguientes se ha repetido una pregunta: ¿cambia una tragedia así el voto? La ciencia política lleva décadas estudiándolo y no ha llegado a una respuesta única. Este artículo resume lo que dice esa investigación y lo que no puede decir.

Lo que se sabe del accidente

Los hechos comprobados a día de hoy son pocos, y conviene no ir más allá de ellos:

Es el segundo gran accidente ferroviario del año: el 18 de enero, el descarrilamiento de Adamuz (Córdoba) causó 46 muertos (RTVC, 30-ene).

En cifras

La pregunta de fondo: el voto retrospectivo

Una parte de los votantes decide mirando hacia atrás: «¿me ha ido bien con quien gobierna?». Es el voto retrospectivo, y tiene una virtud: no hace falta leer programas para pedir cuentas. La duda es qué cuenta como «irme bien». Si los votantes castigan al Gobierno por cosas que este no podía evitar, el voto retrospectivo pierde parte de su sentido como control. Si lo que castigan o premian es la gestión, entonces funciona como se espera. Las catástrofes son un buen laboratorio para separar las dos cosas, porque nadie las programa.

Achen y Bartels: los tiburones de 1916

El trabajo más citado es el de Christopher Achen y Larry Bartels, recogido en Democracy for Realists (Princeton University Press, 2016). En el verano de 1916, varios ataques de tiburón en la costa de Nueva Jersey mataron a cuatro personas. En las elecciones de noviembre, según su análisis, el presidente Woodrow Wilson sacó peores resultados en los condados de playa que en el resto del estado. Los autores lo presentan como un ejemplo de que los votantes castigan al que gobierna por desgracias que no controla. Añaden casos de sequías e inundaciones con el mismo patrón.

Su conclusión es incómoda: la rendición de cuentas electoral sería, en parte, ciega. Los votantes no distinguirían bien entre lo que el Gobierno hizo y lo que simplemente pasó mientras gobernaba.

Fowler y Hall: la réplica

En 2018, Anthony Fowler y Andrew Hall publicaron en el Journal of Politics una revisión de ese hallazgo (PDF de los autores). Reunieron todos los ataques mortales de tiburón de la historia de EE. UU. y los resultados por condado de todas las presidenciales de 1872 a 2012. No encontraron pruebas sistemáticas de que los ataques afecten al voto. Repitieron además el análisis de 1916 en estados sin ataques (pruebas «placebo») y vieron que un resultado como el de Nueva Jersey aparecía también allí. Su conclusión: si el efecto existe, es despreciable, y el caso de 1916 probablemente sea un falso positivo.

Achen y Bartels respondieron que se les atribuía una tesis que no defienden («los acontecimientos irrelevantes influyen en general en las elecciones») y que el análisis nacional no refuta su caso concreto (respuesta de Achen y Bartels). El debate sigue abierto. Lo que deja claro es que un solo caso llamativo no basta para sacar una regla.

Healy y Malhotra: lo que cuenta es la respuesta

Andrew Healy y Neil Malhotra miraron otra cosa: no la catástrofe, sino lo que hacen los gobiernos con ella. En «Myopic Voters and Natural Disaster Policy» (American Political Science Review, 2009) cruzaron datos de desastres naturales, gasto público y resultados electorales en EE. UU. (resumen en Cambridge). Encontraron que los votantes premian al partido del presidente por el gasto en ayudas después del desastre, pero no por el gasto en prevención, aunque la prevención ahorre mucho más daño.

Es decir, el voto sí reacciona, pero a la gestión visible después y no a la invisible de antes. Los autores lo llaman miopía, y señalan el incentivo que crea: gastar en reparar luce más que gastar en evitar.

Un estudio alemán apunta en la misma dirección. Michael Bechtel y Jens Hainmueller analizaron la crecida del Elba de agosto de 2002, un mes antes de las federales. El SPD del canciller Schröder, que lideró una respuesta muy visible, mejoró de forma clara en las zonas afectadas, y parte de esa ventaja seguía allí en 2005 («How Lasting Is Voter Gratitude?», American Journal of Political Science, 2011).

Dos casos ferroviarios: Tempi y Angrois

Tempi (Grecia, 2023)

El 28 de febrero de 2023, un tren de pasajeros y uno de mercancías chocaron de frente cerca de Tempi y murieron 57 personas, muchas de ellas estudiantes. Hubo protestas masivas. Según los sondeos posteriores, Nueva Democracia, el partido del Gobierno, perdió unos tres puntos y su ventaja se estrechó (To Vima). En las elecciones del 21 de mayo, menos de tres meses después, obtuvo el 40,8 % de los votos. No le bastó para gobernar en solitario por la ley electoral de entonces, y en la repetición de junio consiguió la mayoría absoluta (NPR).

En algunos pueblos que perdieron vecinos, el partido del Gobierno cayó con fuerza: en Kastraki (Tesalia), que perdió a tres, bajó del 40,7 % al 29,3 %. En el conjunto del país no hubo un vuelco. El caso no terminó en las urnas. En 2025 volvieron las grandes protestas, y el Gobierno superó una moción de censura por su gestión del accidente (Neos Kosmos, mar-2025).

Angrois (Galicia, 2013)

El 24 de julio de 2013, el Alvia Madrid-Ferrol descarriló en la curva de Angrois, a la entrada de Santiago de Compostela; murieron 80 personas. La justicia tardó más de una década. En julio de 2024, el Juzgado de lo Penal n.º 2 de Santiago condenó al maquinista y al exdirector de Seguridad en la Circulación de Adif a dos años y medio de prisión cada uno (Menorca.info). En enero de 2026, la Audiencia Provincial de A Coruña confirmó la condena del maquinista y absolvió al responsable de Adif (Público). Hay recursos pendientes ante el Constitucional.

Angrois enseña algo útil para cualquier elección cercana a un accidente: los tiempos de la justicia y los de la política no coinciden. Cuando se vota, casi nunca se sabe todavía qué pasó ni quién respondía de qué. Lo que se juzga en las urnas, si algo se juzga, es otra cosa: la información que se dio, la atención a las víctimas, las explicaciones ante el Parlamento.

Cronología de los casos citados

FechaHecho
Julio de 1916Ataques de tiburón en Nueva Jersey; presidenciales en noviembre
Agosto de 2002Crecida del Elba, un mes antes de las federales alemanas
24-jul-2013Descarrilamiento de Angrois (80 muertos)
28-feb-2023Choque de Tempi (57 muertos)
21-may y 25-jun-2023Elecciones griegas y su repetición
Julio de 2024Primera sentencia de Angrois
18-ene-2026Descarrilamiento de Adamuz (46 muertos)
Enero de 2026Sentencia de apelación de Angrois
28-oct-2026Accidente de Urda
29-nov-2026Elecciones generales en España

Por qué es tan difícil medirlo

Cada estudio choca con los mismos problemas:

Lo que este artículo no dice

No dice quién es responsable del accidente de Urda; eso lo establecerán la investigación técnica y, en su caso, los tribunales. Tampoco dice qué efecto tendrá en el 29-N. La investigación disponible no permite predecirlo: hay casos con castigo local claro, casos sin efecto medible y casos en los que lo que pesó fue la respuesta posterior, no el suceso.

Lo que sí ofrece es una forma de leer lo que venga. Si alguien dice en las próximas semanas que «esto lo cambia todo» o que «esto no cambia nada», la ciencia política aconseja prudencia en los dos sentidos. Y si después de la noche electoral quieres entender cómo se forma un Gobierno, lo contamos en la investidura tras el 29-N.

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