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Anarcocapitalismo, monarquía frente a república y por qué unos parlamentos tienen dos cámaras: tres términos más

Anarcocapitalismo frente al liberalismo clásico, monarquía parlamentaria frente a república, y bicameralismo frente a unicameralismo, con el caso de la reforma de la Cámara de los Lores de 2026.

Redacción Politizz 7 min de lectura

Sexta entrega del glosario perenne que empezó con cinco términos políticos que se usan sin definir: tres términos más, cada uno frente al que se le suele confundir o dar por sinónimo. El anarcocapitalismo comparte la palabra "anarco" con el anarquismo y el anarcosindicalismo ya explicados en este glosario, pero defiende justo lo contrario en materia económica. Monarquía y república no son "de derechas" ni "de izquierdas": son dos maneras distintas de nombrar al jefe del Estado. Y bicameralismo y unicameralismo son una decisión de diseño institucional que un país europeo sigue tocando en 2026. Los tres, con su origen y sus mejores argumentos, sin decir cuál es el correcto.

Anarcocapitalismo, frente al liberalismo clásico y al anarquismo

El liberalismo clásico —ya explicado en la primera tanda de este glosario— defiende un Estado mínimo: el que hace falta para garantizar la propiedad privada, hacer cumplir los contratos y proveer seguridad y justicia, y nada más. El anarcocapitalismo da el paso siguiente y elimina también eso: ni siquiera la policía, los tribunales o la defensa nacional necesitan ser un monopolio estatal, porque también esos servicios se pueden ofrecer en un mercado competitivo entre agencias privadas.

El economista estadounidense Murray Rothbard es la figura central del anarcocapitalismo, hasta el punto de que se le suele llamar su padre intelectual. Formado en la escuela austriaca de economía —discípulo de Ludwig von Mises— y también lector de los anarquistas individualistas estadounidenses del siglo XIX, como Lysander Spooner y Benjamin Tucker, Rothbard fusionó ambas tradiciones en un sistema propio: mercado libre total, sin excepción para las funciones que el liberalismo clásico sigue reservando al Estado. Su obra de divulgación más citada, Por una nueva libertad (For a New Liberty: The Libertarian Manifesto, 1973), se describe habitualmente como el primer manifiesto moderno de esta corriente y contribuyó a lanzar el movimiento libertario estadounidense tal como existe hoy (For a New Liberty, Wikipedia).

Esto es lo que separa al anarcocapitalismo tanto del liberalismo clásico como del anarquismo genérico y del anarcosindicalismo tratados en tandas anteriores de este glosario. Frente al liberalismo clásico, la diferencia es de grado: dónde se traza la línea de lo que el Estado puede monopolizar, no si debe existir un Estado. Frente al anarquismo clásico y el anarcosindicalismo —que rechazan la autoridad jerárquica pero también, en la mayoría de sus corrientes, la propiedad privada de los medios de producción a gran escala—, la diferencia es de fondo: el anarcocapitalismo no cuestiona la propiedad privada ni el mercado, los lleva hasta el punto de sustituir al propio Estado por ellos. Dos ideologías pueden compartir la palabra "anarco" y no coincidir casi en nada más.

Monarquía parlamentaria frente a república

La diferencia entre monarquía y república no está en quién gobierna día a día, sino en cómo se llega a ser jefe del Estado. En una monarquía, el cargo es hereditario, por línea de sangre; en una república, se accede por elección, directa o a través de un cuerpo representativo, casi siempre por un tiempo limitado y renovable.

Dentro de las monarquías existe además una distinción técnica que conviene no perder: no es lo mismo una monarquía constitucional que una monarquía parlamentaria. En la primera, el monarca conserva parte del poder ejecutivo —puede, según el caso, disolver el parlamento o negar la sanción a una ley—; en la segunda, el poder ejecutivo nace del parlamento elegido, y el monarca queda reducido a un papel simbólico y de arbitraje, sin gobernar. La monarquía parlamentaria es, en ese sentido, una forma de monarquía constitucional, pero no toda monarquía constitucional es parlamentaria.

España fijó por escrito cuál de las dos es la suya. El artículo 1.3 de la Constitución de 1978 dice literalmente que "la forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria" (artículo 1, Constitución española, BOE) —una fórmula que, según recogen los trabajos sobre el debate constituyente, se eligió a propósito frente a la alternativa "monarquía constitucional" para dejar claro que el Gobierno responde ante las Cortes, no ante la Corona. El Reino Unido, sin constitución escrita única, funciona con la misma lógica: el Gobierno sale de la mayoría en la Cámara de los Comunes y responde ante ella, y el monarca reina sin gobernar.

De los nueve países que sigue Politizz, España y el Reino Unido son las dos monarquías parlamentarias; Alemania, Francia, Italia, Estados Unidos, México, Argentina y Brasil son repúblicas, con jefaturas de Estado elegidas —de formas distintas entre sí, ya comparadas en sistemas electorales, nueve países comparados— y sujetas a mandatos con fecha de caducidad que ninguna corona tiene.

Bicameralismo frente a unicameralismo

Un parlamento bicameral divide el poder legislativo en dos cámaras que deben aprobar por separado, casi siempre, el mismo texto para que se convierta en ley; uno unicameral concentra esa función en una sola. La cámara baja —Congreso de los Diputados, Bundestag, Cámara de Diputados— suele elegirse por población y representa a la ciudadanía de forma directa; la cámara alta —Senado, Cámara de los Lores— varía mucho más entre países en cómo se compone y para qué sirve.

El argumento a favor del bicameralismo es doble: una segunda cámara revisa y puede frenar una ley mal hecha, y en los Estados con fuerte peso territorial —federales o con comunidades autónomas— da representación propia a los territorios, no solo a la población. El argumento en contra es que duplica el trámite, ralentiza la legislación y, si la cámara alta no es tan representativa como la baja, añade un freno con menos legitimidad democrática que el resto del sistema.

Los nueve países que sigue Politizz son hoy bicamerales, aunque no todos de la misma manera. España (Congreso y Senado), Francia (Asamblea Nacional y Senado), Italia (Cámara y Senado), Estados Unidos (Cámara de Representantes y Senado), México, Argentina y Brasil (Cámara de Diputados y Senado en los tres) elige ambas cámaras por sufragio, con reglas distintas para cada una. Alemania es un caso aparte: el Bundesrat, la cámara que representa a los dieciséis Länder, no se elige por voto ciudadano directo, sino que lo forman delegados designados por los gobiernos regionales; formalmente la Ley Fundamental alemana no lo define como parte de un "parlamento" bicameral clásico, pero en la práctica ejerce las funciones de una cámara alta frente al Bundestag (Bundesrat, folleto oficial).

El unicameralismo no es una rareza: hoy es el sistema de la mayoría de los parlamentos nacionales del mundo, sobre todo en Estados pequeños o sin estructura federal. Varios países que hoy son unicamerales tuvieron una segunda cámara y la eliminaron por reforma expresa: Nueva Zelanda abolió su Legislative Council el 1 de enero de 1951, tras una ley aprobada por ambas cámaras en 1950 (Legislative Council abolished, NZ History); Dinamarca suprimió el Landsting con la Constitución de 1953, aprobada en referéndum el 28 de mayo de ese año (Landsting, Wikipedia en inglés)); y Suecia sustituyó su Riksdag bicameral, vigente desde 1866, por uno unicameral de 350 escaños a partir del 1 de enero de 1971, tras una reforma constitucional aprobada en 1968-69 (Riksdag, Wikipedia en inglés).

El Reino Unido no ha llegado tan lejos —sigue siendo bicameral—, pero en 2026 dio el último paso de una reforma que empezó hace más de un cuarto de siglo. La Cámara de los Lores incluyó durante siglos a cientos de aristócratas por herencia; la House of Lords Act de 1999 acabó con ese derecho automático, aunque dejó una excepción pactada para 92 lores hereditarios "exceptuados" mientras seguía la reforma (House of Lords Act 1999, UK Parliament). Veintisiete años después, la House of Lords (Hereditary Peers) Act 2026 recibió la sanción real el 18 de marzo de 2026 y retiró de la Cámara a los lores hereditarios que aún quedaban por ese derecho, con efecto desde el 29 de abril de 2026 (House of Lords (Hereditary Peers) Act 2026, legislation.gov.uk). La Cámara de los Lores sigue existiendo —y sigue sin ser elegida por voto popular—, pero ya no queda en ella nadie que esté ahí solo por apellido.


Anarcocapitalismo, monarquía y bicameralismo no se ordenan en un único eje izquierda-derecha: el primero es una postura sobre cuánto Estado debe existir, el segundo es sobre cómo se nombra a la jefatura del Estado, y el tercero es sobre cómo se organiza el poder legislativo. Este artículo continúa el glosario que empezó con cinco términos políticos que se usan sin definir y sigue en anarquismo, federalismo y corporativismo. Cómo Politizz sitúa cada partido en dos ejes reales, sin etiquetas de una palabra, en por qué un solo eje ya no basta y en cómo se mide la afinidad con un partido.

Dos ejes, no una etiqueta de una palabra

Politizz no usa ninguno de estos términos para clasificar a nadie. Sitúa cada posición en dos ejes, a partir de afirmaciones concretas, y compara el resultado con partidos reales.

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