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Los cuatro cuadrantes políticos: cuál eres tú

Izquierda progresista, izquierda conservadora, derecha liberal y derecha conservadora. Qué defiende cada cuadrante, quién vive en él y por qué uno de los cuatro casi no tiene representación.

Redacción Politizz 4 min de lectura

Cuando cruzas el eje económico con el eje social salen cuatro cuadrantes. No son cuatro etiquetas más: son cuatro formas coherentes de entender la vida en común, y las cuatro están pobladas por millones de personas.

Lo interesante no es cuál es "el bueno". Es que uno de los cuatro apenas tiene oferta política, y eso explica buena parte de lo que ha pasado en la última década.

Izquierda progresista

Más Estado en lo económico, más libertad en lo personal.

Es el cuadrante que la mayoría de la gente imagina cuando oye "izquierda" hoy. Defiende sanidad y educación públicas fuertes, impuestos progresivos, regulación del alquiler y derechos laborales; y a la vez matrimonio igualitario, libertad reproductiva, políticas migratorias abiertas y límites al poder policial.

Es el cuadrante mejor representado de Europa occidental: casi todos los partidos socialdemócratas, verdes y de izquierda alternativa viven aquí.

Cómo suena por dentro

"El Estado debe garantizar que nadie se quede atrás, y no debe meterse en cómo vive cada uno."

Izquierda conservadora

Más Estado en lo económico, más tradición y orden en lo social.

Aquí vive el obrero industrial de sesenta años que quiere pensiones altas, sanidad universal y que no cierre la fábrica — y que a la vez quiere fronteras controladas, mano dura con la delincuencia y no entiende buena parte del debate cultural de los últimos veinte años.

Es un cuadrante enorme y es el que peor cubierto está. Los partidos que lo ocupaban históricamente —las socialdemocracias obreras— se movieron hacia el progresismo en valores en los años noventa y dos mil. Su votante no se movió con ellos.

Ese desajuste, y no otra cosa, es el motor de casi todo lo que se ha llamado "voto de protesta" o "realineamiento" en Europa. Millones de personas con dos malas opciones: votar a quien les representa en el bolsillo pero no en los valores, o al revés.

Cómo suena por dentro

"Quiero que el Estado me proteja, y quiero que las cosas tengan un orden."

Derecha liberal en valores

Menos Estado en lo económico y también en la vida privada.

Impuestos bajos, poca regulación, flexibilidad laboral, iniciativa privada. Y a la vez: matrimonio igualitario, legalización de drogas, libertad reproductiva y desconfianza hacia cualquier autoridad que quiera decidir cómo vive la gente.

Es coherente hasta el fondo —el principio es el mismo, "que el Estado se aparte"— y sin embargo en muchos países no tiene un partido claro que lo represente, porque la derecha electoral suele venir con un paquete conservador en valores.

Cómo suena por dentro

"Que me dejen ganarme la vida y que me dejen vivir la mía."

Derecha conservadora

Menos Estado en lo económico, más autoridad en lo social.

Bajar impuestos y reducir el gasto público, y a la vez defensa de la familia tradicional, control de fronteras, mano dura penal y más competencias para las fuerzas de seguridad.

Es el cuadrante clásico de la derecha europea y está bien representado en casi todos los países.

Cómo suena por dentro

"Menos Estado en la economía, y más Estado donde hace falta orden."

El centro no es un quinto cuadrante

Conviene decirlo porque genera confusión: el centro no es una posición, es una distancia. Estar en el centro significa estar cerca del cruce de los dos ejes, no pertenecer a un grupo con ideas propias.

Y hay dos formas muy distintas de acabar ahí:

Las dos dan el mismo punto en el mapa y no se parecen en nada. Por eso una brújula seria enseña también el desglose por bloques: es donde se distingue una cosa de la otra.

Qué hacer con tu cuadrante

Tres cosas útiles, y ninguna es "ya sé lo que soy":

  1. Mirar el desglose, no solo el punto. Es donde descubres que en un tema concreto estás en otro cuadrante, y suele ser lo más revelador de todo.
  2. Compararte con los partidos en el mismo mapa. Si tu cuadrante está poco representado, lo vas a ver: tu punto se queda solo, con todos los partidos lejos. Eso no es un fallo del test — es información importante.
  3. Volver dentro de unos meses. Hacia dónde te mueves dice más de ti que dónde estás. Un punto es una foto; una trayectoria es una historia.

Los dos ejes no lo explican todo, y conviene saber dónde se acaban: el eje territorial y el europeísta no caben en un plano, y en algunos países mandan tanto como la economía. Cómo se calcula exactamente cada eje está en el artículo sobre la brújula.

Averigua tu cuadrante en un minuto

Doce afirmaciones y tienes tu punto exacto en los dos ejes, con los partidos de tu país en el mismo mapa.

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