El Colegio Electoral de EE. UU.: cómo funciona y qué se discute de él
Quién vota de verdad al presidente de EE. UU., cuántos votos hacen falta, qué pasa en Maine y Nebraska y cuáles son los mejores argumentos a favor y en contra del sistema.
En una elección presidencial de Estados Unidos nadie vota directamente por un candidato a presidente: se vota por una lista de electores que, semanas después, votan por él. Ese mecanismo, el Colegio Electoral, no se aplica en las legislativas de mitad de mandato del 3 de noviembre de 2026, pero sí decidirá la presidencial de 2028. Este artículo, redactado el 7 de octubre de 2026, explica cómo funciona y recoge los argumentos de quienes lo defienden y de quienes quieren cambiarlo, con el mismo espacio para cada lado.
Cómo funciona
El Colegio Electoral tiene 538 electores, que representan a los 50 estados y al Distrito de Columbia. Cada estado tiene tantos electores como senadores y representantes suma en el Congreso, según el reparto que publica el Archivo Nacional de EE. UU.. Hacen falta 270 votos electorales para ganar.
El proceso, en tres pasos:
- Noviembre: los ciudadanos votan en cada estado. En casi todos, la candidatura que gana el voto estatal se lleva todos los electores de ese estado ("el ganador se lo lleva todo").
- Diciembre: la ley federal fija que los electores se reúnen el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre del año electoral y emiten sus votos.
- Enero: esos votos se comunican al Congreso, que los cuenta formalmente.
Dos estados que reparten sus votos
Maine y Nebraska no usan el "todo para el ganador". Cada uno asigna un elector por distrito del Congreso, según quién gane en ese distrito, y dos electores más según el resultado en todo el estado. Maine lo aplica desde la elección de 1972 y Nebraska desde la de 1996. Según el Archivo Nacional y la prensa regional, Nebraska dividió sus votos en 2008, Maine en 2016, y ambos en 2020.
Cuando el ganador del voto popular no gana
La candidatura con más votos populares no siempre obtiene la mayoría electoral. Ha ocurrido cuatro veces: 1876, 1888, 2000 y 2016, según recoge History.
- 2000: George W. Bush ganó el voto electoral por 271 a 266; Al Gore recibió unos 540.000 votos populares más.
- 2016: Donald Trump ganó por 304 a 227 votos electorales; Hillary Clinton recibió casi 2,9 millones de votos más, según el análisis de Associated Press sobre los resultados certificados.
Esa posibilidad es el centro del debate, y no pertenece a ningún partido en concreto: las reglas son las mismas para todos los partidos, y quién se beneficia en una elección concreta depende de cómo se reparta el voto entre estados.
Qué pasa si un elector no vota lo pactado
En 2016 hubo electores que no votaron por la candidatura a la que estaban vinculados. El Tribunal Supremo resolvió el caso Chiafalo contra Washington el 6 de julio de 2020, por unanimidad (9-0): un estado puede obligar a sus electores a respetar el voto estatal. El caso partía de tres electores de Washington multados con 1.000 dólares por incumplir su compromiso.
Los argumentos a favor
Los defensores, resumidos en los informes del Servicio de Investigación del Congreso, sostienen que:
- Es parte del federalismo: la presidencia se decide con una combinación de población y de representación por estados, no solo con la suma nacional de votos.
- Favorece resultados claros: según ese mismo informe, la gran mayoría de las elecciones han producido un resultado no controvertido, y el sistema tiende a mantener dos grandes partidos amplios en lo ideológico y en lo geográfico.
- Tiene una lógica de diseño original: Alexander Hamilton defendió en El Federalista nº 68 un cuerpo intermedio de electores como protección frente a la "cábala, la intriga y la corrupción" y a los movimientos bruscos que, a su juicio, provocaría la elección directa de una sola persona.
Los argumentos en contra
Los críticos, según el mismo informe, afirman que:
- Puede elegir a quien tiene menos votos, como ocurrió en 2000 y 2016.
- Da ventaja a los estados menos poblados, porque cada estado tiene siempre un mínimo de electores independiente de su población.
- El "todo para el ganador" deja sin peso a muchos votantes: quien vota a la candidatura perdedora dentro de su estado no suma nada a nivel nacional.
Las propuestas de cambio
Hay dos familias de propuestas: sustituir el sistema por una elección directa, que requeriría una enmienda constitucional, o corregir sus defectos sin eliminarlo. Una vía alternativa es el Pacto Interestatal por el Voto Popular Nacional: los estados firmantes se comprometen a dar todos sus electores a la candidatura que gane el voto popular en el conjunto del país. Tras la adhesión de Virginia en abril de 2026, el pacto suma 18 estados y el Distrito de Columbia, con 222 votos electorales, 48 menos de los 270 necesarios para entrar en vigor. Su constitucionalidad es objeto de debate jurídico y político.
Otra reforma ya aprobada es la Ley de Reforma del Recuento Electoral de 2022, que establece que el papel del vicepresidente al presidir el recuento del Congreso es meramente ministerial y eleva el umbral para presentar objeciones a un quinto de los miembros de cada cámara, según el resumen de la senadora Collins, una de las impulsoras de la ley.
Qué no dice este artículo
Politizz no toma partido sobre si el Colegio Electoral debe mantenerse. Lo que cambia con él es cuánto pesa cada estado y cómo se interpretan los sondeos nacionales: una ventaja en el voto popular no se traduce de forma automática en una mayoría de electores, algo que conviene tener en cuenta al leer una encuesta electoral. Para ver cómo se compara este mecanismo con el de los otros ocho países que sigue Politizz, está la comparativa de sistemas electorales; para conocer a los partidos, la guía de partidos de Estados Unidos, y para saber de dónde salen los porcentajes de afinidad, la metodología.
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